Introducción:
Paisaje y vegetación del Chaco Seco
El Chaco Seco
presenta principalmente una vasta llanura sedimentaria, moldeada esencialmente
por la acción de los ríos que la atraviesan en sentido noroeste-sudeste (como
el Juramento-Salado, el Bermejo y el Pilcomayo), y sus cuencas se encuentran en
la cordillera. Como consecuencia del paso de los ríos, se forman abanicos o
paleo abanicos fluviales, caracterizados por la presencia de paleoalbardones
cubiertos de vegetación, y paleocauces de suelos arenosos, generalmente
cubiertos por pastizales de aibe (Elionurus sp.).
Otro factor importante
para el moldeamiento del paisaje es el fuego; la palabra “chaco” lleva
implícito el concepto de la perturbación del manto verde con el uso del fuego,
ya que es esencial a nivel del equilibrio dinámico que existe entre las
especies leñosas y herbáceas. Muchas veces genera parches de pastizal que
salpican la matriz boscosa (persistentes solo con la presencia del fuego).
Estos pastizales son llamados pastizales pirógenos. El hombre, además, hace uso
del fuego para favorecer el rebrote del pasto del que se alimenta el ganado,
para facilitar la caza y eliminar áreas boscosas con fines agrícolas. Sin
embargo, cuando el fuego se utiliza irresponsablemente, provoca un efecto
negativo sobre el medio.
| fuente: http://aplicaciones.medioambiente.gov.ar/archivos/web/ProGuaChaSe/Image/Mapa_Corredor_en_el_Chaco_Seco-PGCSA-ACEN.jpg |
Dentro del Chaco
Seco se distinguen tres subregiones:
a) Chaco Semiárido: es la región más extensa, debido a que ocupa el
oeste del Chaco y Formosa, casi la totalidad de Santiago del Estero, el este de
Salta y Tucumán, y parte del norte de Córdoba. Se presenta una continuidad y
extensión de la masa boscosa, de naturaleza xerófila y semicaducifolio. Debido
al gran impacto causado por el quebracho colorado santiagueño, y el quebracho
blanco, el hombre comenzó a explotarlos ya que, con más importancia el segundo,
son una de las especies más importantes en la flora argentina, dando como
resultado la carencia de los mismos. Se destaca por su robustez y por la dureza
de su madera. Además, está presente el palo santo, aunque generalmente en
suelos deprimidos. Otros árboles bajos
como el mistol, de frutos comestibles, el palo cruz, una gran variedad de
árboles y arbustos, con una importante presencia de algarrobos y carandilla
conforman los suelos del Chaco Semiárido. En el extremo occidental de esta
extensión, las sierras actúan de barrera orográfica contra los vientos húmedos
del este.
b) Chaco Serrano: está formado por la mayor parte del límite oeste de
la región, que limita con las Yungas y el Monte, y ocupa sectores de las
provincias de Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja , San Luis y Córdoba. Como se mencionó
anteriormente, en la región del Chaco Semiárido, las sierras actúan como
barreras, lo que hace que las precipitaciones en las laderas orientales
incrementen y haya un clima más seco hacia el oeste. Gracias a esta condición y
la variación térmica relacionada a la altura, se determina el desarrollo de la
vegetación: bosque. El bosque serrano está dominado por el horco-quebracho,
junto con el molle de beber, especialmente en el sur y por gran cantidad de
cactáceas y leguminosas espinosas en el norte. A medida que la altura aumenta,
el bosque es reemplazado por pastizales o estepas graminosas con
predominio de especies de los géneros
Stipa y Festuca.
c) Chaco Árido: ocupa el sudoeste de la región: el este de Catamarca y La Rioja , el norte de San Luis,
el noroeste de Córdoba y el sudoeste de Santiago del Estero; está mayormente
rodeado por sierras, que actúan como barrera, restringiendo fuertemente las
precipitaciones en esta subregión. Además, se forman cuencas endorreicas, y la
evapotranspiración es superior al aporte de agua, lo que origina un fuerte
proceso de evaporación que saliniza los suelos y llega a formar salinas. Las
Salinas Grandes situadas en Catamarca, Córdoba, La Rioja y Santiago del Estero
son las mayores del país. La salinidad de los suelos condiciona la vegetación y
se pueden encontrar distintos tipos de arbustales, muchas veces dominados por
el jume, y las jarillas. En los suelos altos menos salinos aparece el bosque
xerófilo característico de la región, incluso con el quebracho colorado
santiagueño.
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